Sentado en un rincón oscuro de un cuarto invadido por el silencio, contemplando las manecillas de un reloj que no tiene prisa por detenerse, de cuando en cuando mira por la ventana mientras la noche avanza y se hace mas pesada esa losa con recuerdos de momentos no vividos, de palabras jamás pronunciadas, de planes nunca concretados, una y otra vez el pasado insiste en hacerse presente, mientras una lagrima rueda por su mejilla, ella se ha ido y el sabe que ya no será el mismo, no hubo explicaciones, no hubo despedidas, no hubo motivos, ni tan solo un adiós, simplemente se ha ido, de alguna forma el sabia que así tenia que ser, aunque eso no mitiga el dolor de ver su mundo incompleto, por hoy no existe tiempo, no hay palabra que logre confortar, no hay nadie que comprenda, solo indiferencia, dolor y soledad, mientras la luz de un nuevo día va adueñándose de ese cuarto frío, mudo testigo de incontables noches de preguntas sin respuestas, alza la mirada desde ese rincón ahora iluminado por un calido rayo de sol y otra lagrima rueda por su mejilla...miércoles, 3 de febrero de 2010
UN ADIOS
Sentado en un rincón oscuro de un cuarto invadido por el silencio, contemplando las manecillas de un reloj que no tiene prisa por detenerse, de cuando en cuando mira por la ventana mientras la noche avanza y se hace mas pesada esa losa con recuerdos de momentos no vividos, de palabras jamás pronunciadas, de planes nunca concretados, una y otra vez el pasado insiste en hacerse presente, mientras una lagrima rueda por su mejilla, ella se ha ido y el sabe que ya no será el mismo, no hubo explicaciones, no hubo despedidas, no hubo motivos, ni tan solo un adiós, simplemente se ha ido, de alguna forma el sabia que así tenia que ser, aunque eso no mitiga el dolor de ver su mundo incompleto, por hoy no existe tiempo, no hay palabra que logre confortar, no hay nadie que comprenda, solo indiferencia, dolor y soledad, mientras la luz de un nuevo día va adueñándose de ese cuarto frío, mudo testigo de incontables noches de preguntas sin respuestas, alza la mirada desde ese rincón ahora iluminado por un calido rayo de sol y otra lagrima rueda por su mejilla...
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